Libertad Responsabilidad Integridad
Ezequiel Vázquez Ger
Para el Instituto de Pensamiento Estratégico Agora (IPEA)
La crisis mundial en la cual nos encontramos sumergidos ha abierto nuevos espacios para replantearse o repensar las bases sobre las cuales debemos desarrollar una sociedad libre. Y lejos de ser solamente bases económicas, lo que debemos repensar son las bases morales. Uno de los grande causantes de la crisis en mi opinión, es que los que creemos en la Libertad hemos olvidado la Responsabilidad que dicha libertad implica. Se ha creído que es posible promover la libertad y esperar que un sistema basado en ella funcione bien separadamente de lo que hacemos en nuestras vidas privadas. Es decir, que nuestras acciones privadas son independientes del tipo de sistema en el que queremos vivir. Por ello creo que es necesario rescatar las nociones de responsabilidad e integridad. Ellas son las que le dan la consistencia e incluso la mayor fuerza a la libertad.
Algún tiempo atrás, durante un seminario del Acton Institute, el Padre Robert Sirico, su fundador, contó una historia que me impresionó mucho. He relatado esta historia a varias personas, y siempre tuve una recepción muy positiva. Por eso creo oportuno compartirla con todos.
Dice así:
Había un hombre que salió de picnic con una mujer. En el camino paran en un local de comida rápida para comprar algo y llevar al lugar donde iban a pasar el día. El hombre que los atiende les da la caja de la comida y se van.
Al llegar al lugar, la chica abre la caja, y al mirar en su interior sus ojos se sorprenden por lo que encuentra. En lugar de comida, la caja estaba llena de dinero, fajos y fajos de dinero. La chica los ve, se los da a su amigo, quién los recibe más sorprendido aún. Al mirar nuevamente en la caja se encuentra con un recibo de depósito, y se da cuenta que ese dinero eran los depósitos del restaurant de todo el mes anterior. En un estado de shock, decide volver al restaurant para devolverle el dinero.
Al llegar, mira al dueño del local a los ojos y le dice:
- Creo que cometiste un error muy grande.
- ¿Porque? ¿Hay algo mal con tu comida?
- Y… mira..
Le entrega la caja con el dinero, y al recibirla, el dueño asombrado contesta:
- Estos eran los depósitos de toda la semana, sin este dinero no le hubiese podido pagar a mis empleados, usted es un héroe, salvo mi negocio, salvo a mis empleados!
- Ok, muchas gracias, pero puedo tener mi almuerzo?
- Si claro ya se lo preparo, pero usted tiene que saber que esto que hizo es fantástico, su honestidad es impresionante, esto lo tiene que saber todo el mundo, usted es un ejemplo. Ya mismo voy a llamar a los diarios locales para que le hagan una entrevista…
- No en serio está bien, solo quiero mi comida, además estoy en el medio de una cita y realmente quiero volver. Tráigame mi comida por favor.
- No por favor, yo quiero que esto se sepa, esto va a ser una inspiración para otras personas, usted es un ejemplo.
- Gracias pero no, solo la comida..
- Pero. .
- LA COMIDA.
- Bueno está bien, tu humildad es fantástica, pero insisto, llamo a los medios, van a demorar unos minutos nada más
- NO, no podes.
- ¿Pero porque no?
Y el hombre que había devuelto la caja llena de dinero al restaurant contesta:
- Porque estoy teniendo un picnic con una mujer que no es mí esposa.*
Elegí como titulo para este comentario “Libertad Responsabilidad Integridad”. El hecho de que no haya puesto ni puntos ni comas entre las palabras no es una simple trivialidad. Al contrario, son tres palabras que se hacen una. Integridad es poder elegir hacer las cosas bien incluso cuando nadie nos está mirando. Y la idea subyacente es que no es suficiente con vivir una vida pública ordenada. La integridad implica consistencia con los principios que la sustentan, tanto en la vida pública como en la vida privada. Claro está que esto no nos exime del error. El error es parte de nuestra naturaleza humana. Pero sí nos exige que podamos a aprender de nuestros errores para poder corregirlos y mejorar.
Cuando por alguna razón la idea de libertad responsable pierde su cauce hacia un concepto de libertad sin límites, de libertad para hacer lo que se desea sin encontrarse restringido por valores, principios o normas de correcta conducta; no tarda en llegar el momento en que tampoco nos sentimos restringidos por la ley, desarrollándose de este modo un orden que lejos de proporcionar los resultados que esperábamos, acaba en situaciones como la que nos encontramos hoy. Por eso es fundamental que quienes enseñan y promueven la libertad no olviden que la misma debe ir necesariamente acompañada de mayor responsabilidad individual y principios éticos que le den solidez y nos guíen para desarrollarnos como personas más integras.
*El audio del relato original se puede encontrar aquí. Ver minuto 6’25’’.
Originalmente publicado en IPEA: http://ipea.org.mx/2009/03/libertad-responsabilidad-integridad/